Hagamos el tonto. Yo siempre he estado aquí, y tu eres cualquiera… no, cualquiera no: quien se tropezó con el vínculo indicado. Siempre han existido estas letras, sin motivo, que tantas cosas en este mundo carecen de razones y nadie se hala los pelos por eso, y tu no tenias ninguna para llegar a esta nube y leer… esta me parece más creíble… Así que acostumbrados a la idea de existir, y nadie preguntando porqué, ni yo explicándolos, castigo el teclado, porque me ha castigado primero el viento… valla! Ya estoy dando explicaciones…
desde mi ventana, sirenas rasgan la calle,
como un espejismo insólito en medio del desierto,
como si aquello de que la Tierra gira
le hiciera el juego a mi pereza...
En tanto el aroma de mi faro
se inventa abdómenes contraídos,
ojos entrecerrados, adivinando acertijos renovados...
sospecha desde el mañana, que cerraré mi ventana,
para vérmelas a solas con mi paz quebrada.
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